La conexión mente-cuerpo, no sólo mejora nuestra condición física, sino que también contribuye a nuestro bienestar emocional, generando beneficios tanto a corto como a largo plazo. La práctica regular de actividad física favorece cambios estructurales en el cerebro, especialmente en áreas relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional. De este modo, a largo plazo, el ejercicio físico ayuda en la prevención de trastornos mentales como la ansiedad y la depresión. Además, practicar ejercicio y ser resilientes pueden ir de la mano, es decir, la práctica del deporte puede ayudar en la capacidad para afrontar adversidades. El ejercicio físico no solo transforma nuestro cuerpo, también nuestra mente. Según explica Ibai Arregui, neuropsicólogo del Hospital Universitari General de Catalunya, la conexión entre el deporte y la salud mental es fundamental. Uno de los efectos inmediatos de practicar deporte de manera regular es la mejora del estado de ánimo. Esto ocurre gracias a la liberación de endorfinas, hormona que bloquea la sensación de dolor y está relacionada con las respuestas emocionales placenteras, generando bienestar. Al practicar deporte activamos sistemas fisiológicos que influyen directamente en nuestra mente. Cuidar tu salud mental es un elemento clave para la vida y el ejercicio es una herramienta poderosa para lograrlo. La práctica regular de actividad física favorece cambios estructurales en el cerebro, especialmente en áreas relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional. La conexión mente-cuerpo, no sólo mejora nuestra condición física, sino que también contribuye a nuestro bienestar emocional, generando beneficios tanto a corto como a largo plazo.
La práctica regular de actividad física favorece cambios estructurales en el cerebro, especialmente en áreas relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional.
De este modo, a largo plazo, el ejercicio físico ayuda en la prevención de trastornos mentales como la ansiedad y la depresión.
Además, practicar ejercicio y ser resilientes pueden ir de la mano, es decir, la práctica del deporte puede ayudar en la capacidad para afrontar adversidades.
La práctica regular de actividad física favorece cambios estructurales en el cerebro, especialmente en áreas relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional.
La práctica regular de actividad física favorece cambios estructurales en el cerebro, especialmente en áreas relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional.
De este modo, a largo plazo, el ejercicio físico ayuda en la prevención de trastornos mentales como la ansiedad y la depresión.