Tener salud mental no implica una vida libre de estrés, pues el cerebro y el resto del cuerpo están conectados y se influyen mutuamente, por lo que sólo se alcanza con una buena alimentación, sueño saludable, actividad física, respiración y atención consciente.
El sistema nervioso no solamente manda órdenes hacia músculos y órganos para generar respuestas; sino que también la posición de mi cuerpo da información importante, lo que pasa con nuestras vísceras influye en nuestra actividad y manera como se procesa dicha información para lidiar con la vida diaria.
Hoy se sabe, que cuando la microbiota es suficientemente variada suele ser mejor, y en concentraciones adecuadas influye de manera positiva, favorece que estemos en un estado de alerta óptimo, que nos podamos concentrar y atender a ciertas demandas, así como resolver problemas.
No dormir bien es incómodo y, a largo plazo, su restricción crónica se relaciona con el desarrollo de obesidad, diabetes, enfermedades vasculares cerebrales, depresión y el desarrollo de ansiedad, además de un declive cognitivo y cuadros como enfermedad de Alzheimer.
La privación de sueño evita la restauración normal de las redes neuronales; por tanto, dormir bien no sólo permite a la persona sentirse descansada y bien, sino cuidar de su salud a largo plazo.
Recordó que otro factor importante es el movimiento, el cual no sólo involucra una actividad física, sino la detección y tratamiento oportuno del dolor, reconocer sus principales causas, así como la implementación de cambios que lleven a la actividad.
Todas estas medidas, son recomendaciones que muchos pueden seguir, y si se tiene alguna condición que afecte la calidad de vida siempre es posible solicitar apoyo y acercarse a especialistas como los que atienden en las clínicas de la FP.