Se ha demostrado que cuando una persona masca chicle, se reduce el estrés y se mejora la concentración al aumentar el flujo sanguíneo al cerebro. Además, el chicle sin azúcar es un sustituto más saludable para los malos hábitos producto de la ansiedad, como morderse las uñas, fumar y comer de forma desordenada. Casi sin efectos secundarios, lo recomiendo ampliamente; téngalo en su caja de recursos para calmar el estrés.
En un reciente libro, The Nature Fix, se habla de las últimas investigaciones sobre la necesidad humana del contacto con la naturaleza. Está comprobado que con una caminata en un entorno natural, se disminuyen los niveles de estrés y se aclara la mente, y que no está relacionado con los beneficios aeróbicos. Incluso, con la simple sugestión de un entorno natural, se puede desencadenar una respuesta similar.
Si pasamos de respirar inconscientemente a una respiración consciente, podemos tener el control de la respuesta al estrés. Estar conscientes de nuestra respiración nos ayuda a reequilibrar el cuerpo y la mente. En la práctica de conciencia plena, no hay una forma correcta de respirar, no existe una técnica. Simplemente, preste atención a la sensación que le genera inhalar y exhalar. Fíjese dónde siente la respiración: en los labios, las fosas nasales, el pecho o el abdomen. La respiración puede ser superficial o profunda, suave o entrecortada. Está comprobado que prestar atención a nuestra respiración desacelera nuestros latidos y baja la presión sanguínea, de modo que nos sentimos menos estresados.