Pasar tiempo en la naturaleza está relacionado con muchos resultados positivos para la salud mental – mejora de la concentración, disminuye del estrés, mejora el estado de ánimo y reducción del riesgo de desarrollar un problema de salud mental.
Las ciudades suelen tener más factores de estrés para la salud física y mental, pero los espacios verdes pueden reducir su impacto.
Incluso pasar algún tiempo en el jardín de su hogar puede producir resultados positivos, y el sentirse conectado con la naturaleza ayuda a mejorar el estado de ánimo aunque no se pase tiempo al aire libre.
Los niños que viven en vecindarios con más zonas verdes tenían menos riesgo de desarrollar depresión, trastornos del estado de ánimo, esquizofrenia, trastornos alimentarios y trastornos por consumo de sustancias.
La luz del sol desencadena la liberación de serotonin y vitamina D, que se asocian con mejorar el estado de ánimo, la concentración y la reducción del estrés.
La exposición a la luz también tiene un impacto directo en el ciclo sueño-vigilia del cuerpo, y un sueño regular es uno de los factores más importantes para el bienestar.
Pasar más tiempo al aire libre se asocia a una menor probabilidad de utilizar antidepresivos y a menos síntomas de insomnio.
La naturaleza accesible en un vecindario, como parques, lagos o jardines, se asocia a un mayor sentimiento de pertenencia a la comunidad.
Una vez que empieza a sintonizar con sus sentidos y a apreciar lo inesperado, suele tener más sentido.
El sentir la tierra en sus manos puede ayudarlo a sentirse más arraigado, y ayudar a una planta a crecer puede incluso aumentar su autoestima.
Una de los mayores beneficios que se obtienen de la naturaleza es la conexión, que está vinculada a una mejor conexión con uno mismo, la comunidad y el propósito.