La regla 80-20 pretende reducir la incertidumbre y la presión y, de hecho, también supone el fin del cheating day o ese día a la semana en que te puedes permitir todos los caprichos mientras el resto cumplas con el régimen que te hayas propuesto. Esta regla nutricional aboga por una dieta sana y rica en nutrientes el 80% del tiempo, mientras que el 20% restante admite alimentos menos nutritivos o ‘menos saludables’. En esencia, este principio nutricional no consiste en una abstinencia estricta, sino en un equilibrio que enriquezca la vida cotidiana en lugar de sobrecargarla. Muchos profesionales de la nutrición aplican la regla 80:20 porque evita los sacrificios. Las dietas estrictas suelen basarse en medidas restrictivas que pueden tener éxito a corto plazo, pero rara vez son permanentes. La regla 80:20, en cambio, es flexible y, sobre todo, sostenible. Una vida sana debe ser divertida y no estresante ni restrictiva. Y eso sólo es posible si no nos prohibimos constantemente hacer algo. Como todo en la vida, el equilibrio también es importante en la alimentación. Para mí, eso implica una dieta intuitiva que se centre en escuchar nuestras propias necesidades. Si nos alimentamos principalmente de forma natural y fresca, con muchos alimentos de origen vegetal, automáticamente nos apetecerán menos los alimentos menos nutritivos. No obstante, todos los alimentos deben tener su lugar en nuestras vidas. Se trata de encontrar una relación con la comida que no esté determinada por limitaciones o normas en la que lo que se conoce como cheating day o días de caprichos no sean necesarios. Cuando me apetece chocolate, simplemente lo como, sin remordimientos. Esa libertad es crucial porque elimina la presión de comer y permite mantenerse sano a largo plazo, tanto física como mentalmente. Cada alimento puede tener su lugar. Se trata de un estilo de vida sano que se siente ligero y es divertido.