La Terapia de Aceptación y Compromiso se estructura en torno al modelo Hexaflex, que organiza seis procesos centrales: aceptación, defusión cognitiva, contacto con el momento presente, valores, acción comprometida y el yo como contexto.
Cada uno de estos procesos se trabaja con una serie de técnicas específicas diseñadas para aumentar la flexibilidad psicológica, lo que permite a los pacientes comprometerse con acciones coherentes con sus valores personales, incluso frente a experiencias internas desafiantes.
La aceptación consiste en fomentar la disposición a experimentar emociones, pensamientos y sensaciones difíciles sin intentar controlarlos o evitarlos.
La defusión ayuda al paciente a tomar distancia de sus pensamientos, viéndolos como eventos mentales en lugar de realidades absolutas.
Esta técnica implica entrenar la atención plena para que los pacientes se conecten con el aquí y ahora, en lugar de quedarse atrapados en rumiaciones sobre el pasado o preocupaciones futuras.
La exploración de valores es un pilar en ACT, ya que permite al paciente identificar principios fundamentales que dan sentido y dirección a su vida.
Esta técnica implica planificar y ejecutar conductas que estén alineadas con los valores identificados, incluso frente a barreras internas.
El objetivo de esta técnica es ayudar al paciente a desarrollar un «yo observador» que trascienda los pensamientos y emociones, permitiéndole ver sus experiencias como eventos temporales que ocurren dentro de un contexto más amplio.
Supongamos un paciente con Trastorno de Ansiedad Generalizada, en su tratamiento se trabajarían estas seis técnicas, comenzando con la aceptación, siguiendo con la defusión, valores, acción comprometida, contacto con el presente y yo como contexto.