Miedo a equivocarnos: Uno de los principales motivos por los que tenemos miedo al cambio es el pánico que sentimos a equivocarnos. Tengamos en cuenta que, dentro de nuestra zona de confort, controlamos y dominamos nuestra situación y, por tanto, es complicado que nos equivoquemos. Por el contrario, si salimos de aquí y exploramos otras situaciones es mucho más fácil que nos equivoquemos y que podamos sentir mayor vulnerabilidad.
Miedo a no dominar la situación: Se trata de uno de los principales motivos por los que las personas presentan miedo al cambio. En la actualidad, vivimos en una realidad que controlamos, nos resulta cómoda y es sencilla de gestionar. Es decir, lo que comúnmente denominamos la “zona de confort”, es decir se trata de una situación en la que estamos en equilibrios y cómodos.
Miedo a lo desconocido: Se trata de otro motivo muy habitual por el que solemos sentir miedo al cambio. En general, todo aquello que nos resulta desconocido nos suele causar inseguridad y temor. Cuando nos encontramos ante una situación desconocida transitamos por un sendero sobre el que no tenemos control y además, no sabemos qué nos deparará.
El miedo es uno de los principales enemigos de la felicidad porque, por miedo a lo desconocido, a no tener el control, al final terminamos viviendo una vida al completo y como realmente quieres.
El proceso de cambio va acompañado de un duelo por lo que dejamos atrás, y ahí es donde va a surgir una resistencia que nos empuja con más fuerza. Es decir, “quiero cambiar pero a la vez no quiero cambiar (ya que no quiero dejar aquello que ya conozco).
Cuando tenemos que realizar algún cambio en nuestra vida, es normal que la persona sienta una especie de vértigo e incomodidad.
El beneficio secundario de no cambiar. Muchas personas no se involucran en procesos de cambios ya que huyen de situaciones desagradables. Por ejemplo, puede ocurrir que una manera de actuar nos genera malestar pero al mismo tiempo nos provoca un beneficio del que generalmente no somos consciente como podría ser: protegernos de los demás, evitar el fracaso, conseguir atención de nuestros allegados, comodidad, etc.