Aprender cosas nuevas, cuando aprendemos algo nuevo, estamos generando nuevas conexiones entre neuronas que ayudan a ser más inteligente. Puede ser una nueva receta de cocina, armar un mueble, aprender un idioma, lo importante es que estimule la mente a un nuevo conocimiento. Repetir palabras en voz alta, si quieres memorizar algo, lo mejor que puedes hacer es repetirlo en voz alta unas cuantas veces. Esto te ayudará a estimular tu mente para recordarlo. Hacer cosas con la mano que no usas tanto, sí, es un reto, pero puede ayudarte a mejorar tus conexiones neuronales. Trata de lavarte los dientes con la mano que no sueles usar de manera dominante, de peinarte, etc. Estimular los sentidos, olor, tacto, gusto, trata de mantener tus sentidos activos para que tu cerebro tenga mayor actividad, sobre todo en las áreas del cerebro vinculadas con este tipo de estimulación.
Construir explicaciones y entendimientos, cuando tengas una duda o algo te sorprenda, busca maneras de explicarlo para ti mismo. Puede ser mediante libros, películas o investigaciones que te ayuden a entender el mundo. Preguntarse, encontrar problemas e investigar, el pensamiento crítico puede ser de mucha ayuda al momento de desarrollar la inteligencia. No creer ciegamente en lo que ves o escuchas, sino desarrollar tu propio criterio, por ejemplo, es una excelente forma de comenzar. Para desarrollar el pensamiento crítico también es importante darse el tiempo de pensar antes de actuar y siempre mantenerse informado.
Ser intelectualmente cuidadoso, cuida lo que lees y ves, sé selectivo ante tanta sobreinformación, pues todo lo que consumes se queda en tu mente. Ser metacognitivo, piensa en cómo piensas, mejora tus procesos y entiende qué distingue a tu mente. Ser creativo y aventurero, no dejes pasar la oportunidad para una nueva aventura siempre que se presente, estimular lo que ves, lo que piensas y hasta lo que puedes crear es fundamental para la mente activa. Además de estas propuestas, el ser más inteligente también requiere de hábitos que puedes incluir a tu rutina diaria como leer libros, ensayos y artículos, ver películas como documentales que fomenten el pensamiento crítico, armar rompecabezas, jugar cartas o ajedrez, mantener el cuerpo activo para el correcto funcionamiento de la mente, alimentarte bien y mantenerte hidratado.