A continuación veremos varias pautas sobre cómo hacer que la relación paternofilial goce de buena salud y que, en caso de que existan, los viejos rencores y resentimientos queden en el pasado.
Ningún conflicto tiene por qué durar eternamente.
Incluso si lo que hay no es resentimiento sino indiferencia, es perfectamente posible volver a conectar con los más jóvenes invitándoles a que se vean involucrados en conversaciones significativas y expresiones de afecto.
Veamos cómo.
Una de las técnicas que utilizan los padres y madres para intentar establecer comunicación con sus hijos es plantear una sucesión de preguntas, las cuales suelen ser contestadas de forma escueta o con monosílabos por los jóvenes, hasta que se cansan y reaccionan con enfado.
Imprimir esta capa de intimidad en el mensaje despertará fácilmente empatía en quien, a fin de cuentas, es nuestro hijo o hija.
Es necesario hacer que el horario tenga una cantidad suficiente de tiempo para hacer vida de familia.
Lo que hay, muchas veces, son simples excusas para no tener que enfrentarse a esta tarea.
Así es mucho más fácil comprender su mundo y sus prioridades y, por supuesto, empatizar.