Detectar el problema, comprenderlo, y normalizarlo: si padeces ergofobia o miedo al trabajo, según tus vivencias y características personales, la ansiedad que sufres es comprensible, lo que no implica que debas permanecer en ese estado, sino que este primer paso de concienciación y comprensión del problema te ayudará a perder el miedo al miedo, y a saber que tiene solución.
Aprende técnicas de relajación, como el yoga o la meditación, que te ayuden a enfrentarte a tu miedo a acudir a tu empleo y a controlar la ansiedad anticipatoria.
Exponte a tu miedo de forma jerarquizada y programada: esta jerarquía debes establecerla atendiendo a las circunstancias que agravan o reducen tu ansiedad en el trabajo.
Felicítate por cada éxito que obtengas según avanzas en esa jerarquía, y revisa las situaciones en las que no has sido capaz de finalizar la exposición, buscando las posibles causas que te lo han impedido, y maneras de solucionarlo la próxima vez que te ocurra.
Si no puedes con ello, solicita ayuda psicoterapéutica a un psicólogo especializado en trastornos emocionales, ya que un especialista puede enseñarte técnicas para exponerte a tu fobia, ayudándote a gestionar la ansiedad y los pensamientos asociados.
El tratamiento más eficaz para solucionar el miedo al trabajo, según los estudios publicados en las revistas de investigación científica, es la terapia cognitivo-conductual, cuyo objetivo es enseñar al paciente diferentes técnicas para controlar el miedo a ir a trabajar, y que desarrolle estrategias para afrontar los factores que lo mantienen.
Este tratamiento se centra en tres tipos de estrategias: técnicas cognitivas, técnicas psicofisiológicas, y técnicas conductuales.
La terapia para la ergofobia no tiene una duración determinada, ya que depende de las características de la persona afectada, y de las causas y características de su miedo a acudir al trabajo.