Cómo mejorar la relación con mis padres.
Los pasos a seguir que encontrarás a continuación son pautas generales que funcionan en muchos casos, si bien cada familia es única y hay que saber adaptarlos a lo que uno vive en su día a día.
Uno de los mecanismos que facilitan la mejoría de una relación tiene que ver con mostrar abiertamente que nuestra percepción de una persona es buena o, en el caso de que ya la conociéramos, que ha cambiado a mejor.
Para mejorar una relación con los padres, siempre es necesario pasar más tiempo con ellos.
Estos momentos ayudaran a conocer sus puntos de vista, a darles la oportunidad de romper nuestras expectativas acerca de lo que creemos que son sus gustos y opiniones, y por supuesto, expresar afecto.
Por ejemplo, se puede pasar de comer cada uno a su hora a hacerlo juntos, o pasar los domingos por la mañana danto un paseo, etc.
Rememorad juntos momentos felices
Este es uno de los pasos más fáciles para mejorar la relación con los padres, ya que comporta, simplemente, recordar juntos y en voz alta, como creando una narración a partir de los recuerdos, de manera colaborativa.
De esta manera se vincula la experiencia vivida en el presente (estar compartiendo un momento con un padre, una madre o ambos) y las emociones positivas que produjeron esas experiencias.
Además, es posible conocer facetas de lo ocurrido en aquellos tiempos que se desconocían entonces, lo cual permite profundizar en la relación.
Reconoce sus contribuciones a tu vida
En la mayoría de los casos, los padres no solo nos dan la vida; también nos crían y nos educan para llegar a ser adultos funcionales, con la capacidad de realizar logros de diverso tipo.
Por eso, es bueno dejar claro que somos conscientes de eso.
Por ejemplo, si nuestra trayectoria profesional fue impulsada por unos estudios universitarios pagados en parte por ellos, se puede destacar este hecho en una situación en la que se nos dé la enhorabuena por un objetivo laboral conseguido.
Pon de tu parte en las conversaciones
Es muy frecuente que parte de los conflictos familiares entre padres e hijos tenga que ver con la impaciencia de los más jóvenes cuando los progenitores se interesan por sus vidas.
Por eso, algunos diálogos parecen más bien interrogatorios, dado que los padres preguntan, y los hijos responden de la manera más breve posible.
Esto es tan solo señal de que hay que invertir más esfuerzos en establecer diálogos enriquecedores, en vez de simplemente soportarlos como si fuesen una tortura.
Tú también les puedes preguntar para, a partir de ahí, hacer que las palabras broten de una manera más espontánea.
Ten paciencia
Los padres también tienen mucho que aprender de sus hijos, y esto es algo con lo que a menudo no contamos.
Al dar por supuesto que son personas adultas, es tentador pensar que con poco esfuerzo pueden aprender cosas básicas del día a día tal y como hemos hecho nosotros, especialmente relacionadas con las nuevas tecnologías.
Pero lo cierto es que el contexto en el que nuestros padres y madres crecieron se parece poco al nuestro, y llegado un punto cuesta más ponerse al corriente de las últimas tendencias en cuanto a estilos de vida.
Por consiguiente, mentalízate: van a hacer muchas preguntas sobre qué significan ciertos neologismos, te van a pedir ayuda con el teléfono o con el ordenador, y es posible que se lo tengas que repetir varias veces.