Tus padres confiarán en ti si demuestras que mereces su confianza.
Obedecer las normas de tus padres es como pagar una deuda.
Les debes obediencia y, si pagas puntualmente tus “deudas”, te darán más “crédito”, es decir, más libertad.
En cambio, si no cumples con tus “pagos”, no te sorprendas si tus padres te reducen el “crédito”.
Se necesita tiempo para ganarse la confianza.
Antes de que tus padres te den más libertad, tienes que demostrarles por tu comportamiento que eres responsable.
Di siempre la verdad, aunque duela.
Todos cometemos errores, pero ocultarlos con mentiras (o callarte algunos hechos para disfrazar la verdad) destruirá la confianza que tus padres tienen en ti.
En cambio, si siempre eres totalmente sincero, tus padres verán que tienes la madurez necesaria para admitir tus errores.
Así son las personas en las que se puede confiar.
Sé responsable.
Obedece todas las normas de tus padres.
Haz las tareas del hogar sin demora.
Sé puntual.
Haz las tareas escolares.
No regreses a casa más tarde de tu hora límite.
Sé paciente.
Si has perdido la confianza de tus padres, te tomará tiempo recuperarla.
Tendrás que estar dispuesto a esperar.
Ponte un objetivo, ya sea el de ser puntual, terminar las tareas del hogar, regresar a casa a tu hora o cualquier otro.
Diles a tus padres lo que has decidido y pregúntales qué esperan ellos que hagas para ganarte su confianza.
Con el tiempo, tus padres verán tu progreso.