La construcción de vínculos sanos, fuertes, nutritivos y duraderos requiere de consciencia, compromiso, presencia e intimidad.
Es un proceso y, por lo tanto, conlleva trabajo, continuidad en el tiempo y, a veces, requiere paciencia.
Las propuestas que se realizan a continuación engloban estrategias y aspectos importantes que pueden aplicarse a los diversos tipos de relaciones interpersonales.
1. Autoconocimiento
Cada persona tiene su historia de vida.
Las vivencias individuales influyen en la percepción del mundo, pero también en las creencias y valores.
Es importante ser conscientes de nuestras propias heridas emocionales para identificar cómo pueden interferir.
2. Autocuidado y bienestar individual
Una relación saludable deja espacio para que los componentes de la misma crezcan de forma individual.
Esto implica que cada persona puede cultivar y mantener sus intereses, así como su bienestar físico y emocional fuera de la relación que se está construyendo.
3. Invertir tiempo en la relación
Para que una relación llegue al punto necesario de compromiso e intimidad es necesario cuidarla e invertir tiempo de calidad con la otra persona.
Además, es importante que las partes implicadas sientan que hay un equilibrio en relación al poder.
4. Responsabilidad afectiva
Este término hace referencia al hecho de tomar consciencia de las necesidades y deseos de la otra persona de igual forma que los propios.
Así pues, implica asimilar la responsabilidad de las propias acciones y el posible efecto en los demás.
5. Resolución de conflictos
Los vínculos afectivos que tienen bases seguras también afrontan situaciones de conflicto o momentos de desencuentro.
Deben ser abordados desde el respeto, de forma constructiva y encontrando soluciones que satisfagan a las partes implicadas para poder reparar el vínculo.
6. Comunicación
Todas las partes deben sentir que pueden expresar sus pensamientos, emociones, preocupaciones, deseos y necesidades con total libertad.
Comunicación honesta basada en la escucha, el respeto y el no juicio.
7. Apoyo emocional recíproco
En las relaciones sanas las personas se sienten con la libertad de compartirse sabiendo que, en momentos de desregulación emocional, la otra persona estará ahí.
Es importante poder ofrecer y recibir esa ayuda, consuelo y apoyo de forma bidireccional.
8. Límites
No podemos pretender cambiar a las otras personas a nuestro antojo.
A veces habrá puntos de desacuerdo en los que no se encuentren puntos medios y es importante respetar los límites de cada individuo.
Debemos asumir la propia responsabilidad a la hora de comunicar nuestros límites de forma clara y respetuosa.
9. Ayuda profesional
En caso de que la relación esté pasando por un momento complicado y consideréis que no tenéis recursos para hacer frente a dicha situación, podéis pedir ayuda profesional.
Tanto la terapia de pareja como la de familia son opciones altamente recomendables.