La aceptación personal es la clave para mejorar. Somos únicos e irrepetibles y todos tenemos cosas buenas y malas, nosotros decidimos, ¿qué nos importa más?, ¿quedar bien o ser felices? Planteémonos, si logramos dar buena imagen, ¿qué ganamos nosotros? Los demás se llevan una buena impresión, pero nosotros nos quedamos por dentro con insatisfacción por no sacar la esencia verdadera. Jamás deberíamos tratar de ponernos una máscara para agradar, lo que más nos debería importar es el bienestar propio y eso se consigue pudiendo mostrarnos tal cual somos. La naturalidad surge cuando el centro de atención no está puesto en la imagen que daremos, sino que la prioridad que hay en nuestra mente es la de disfrutar de lo que hay alrededor, sin pensar en si nosotros estamos quedando bien o mal. En el momento en que uno no le da importancia a la imagen que da, se acepta tal y como es y no pretende agradar, sino que la prioridad es disfrutar de lo que tiene delante, entonces es cuando somos más auténticos, porque de esa manera estaremos eliminando el miedo.