Acupresión.
Consiste en presionar con los dedos o con algún instrumento en puntos concretos del cuerpo para tratar alguna dolencia.
En el caso de la ansiedad, debes presionar con el pulgar, con firmeza pero sin que duela, entre las cejas haciendo círculos.
Digitopuntura.
Hay varios puntos en el cuerpo que al presionarlos te ayudarán a relajarte.
Especialistas aconsejan presionar el dedo anular de cada mano lo que hará que el cuerpo se relaje y se restablezca el equilibrio.
Respiración profunda.
Al sufrir ansiedad, hiperventilamos y el cerebro recibe un exceso de oxígeno que nos provoca una sensación de mareo.
Ralentiza tu respiración al ritmo de dos segundos de inspiración cuatro de espiración.
Control de los pensamientos.
Cuando un pensamiento negativo llegue a tu mente, pregúntate si tiene algún fundamento.
Céntrate en el presente y no prestes tanta atención al pasado ni al futuro.
Meditación.
Siéntate en una postura en la que estés cómodo, cierra los ojos y concéntrate en tu respiración.
Después de un minuto te sentirás mejor.
Elige un objeto.
Selecciona un objeto y cada vez que lo veas haz tres respiraciones profundas y seguidas, y verás cómo tus músculos se relajan.
Ejercicio intenso.
Aunque solo dispongas de un minuto, haz una actividad física intensa que no exija demasiada concentración.
Refugio mental.
Piensa en una situación o en un lugar que te guste mucho y te relaje, y verás cómo poco a poco te sientes mejor.
Escucha música relajante.
Oír melodías que te transmitan calma siempre te hará sentirte bien.
Algunos expertos incluso sitúan la frecuencia de la felicidad en 432 hertzios.
Masticar chicle.
Los expertos dicen que masticar chicle ocasiona ondas cerebrales parecidas a las que registran las personas relajadas, promueve el flujo de sangre al cerebro y reduce el estrés.
Identificar los primeros síntomas de la ansiedad y hacerle frente con estas sencillas herramientas te ayudará a sobreponerte lo antes posible y te devolverá a una situación de bienestar.