El paciente intenta evitar los lugares públicos y, en muchas ocasiones ante ese miedo abrumador, puede que no se atreva a salir de casa ya que ante estas situaciones se siente atrapado, avergonzado, inseguro e indefenso por el miedo de tener un ataque de pánico en estos lugares públicos.
La agorafobia se desarrolla normalmente entre los 22-38 años, y no desaparece hasta que no es tratado, por tanto puede llegar a ser un problema toda la vida de una persona si no se pone alguna solución.
Pero la agorafobia no es solo miedo a lugares públicos y espacios abiertos, también son otros síntomas como temores a diferentes lugares y situaciones, es decir, un miedo de estar en un lugar donde no haya ayuda disponible, o donde se siente que puede ser difícil de escapar a un lugar seguro, es decir donde no hay una salida fácil.
Por tanto llegando al extremo cualquier lugar o situación lejos de un sitio seguro, lejos de su hogar, provocará estos miedos.
Cuando usted está en de esos lugares temidos se sentirá muy ansioso y angustiado, y tendrá un gran deseo de salir.
Incluso el solo hecho de pensar que debe o puede ir a esos lugares le puede provocar tal ansiedad, incluso un ataque de pánico.